En su curso alto no hay peces: las barreras naturales y artificiales impiden su acceso. Atraviesa un paraje de gran belleza con una cascada conocida popularmente como la Nevera.
Pasado ese tramo aparecen en el cauce barbos, cachos y, en ocasiones, colmillejas.
Se une en su tramo final con el río Zagrilla. Mantiene en todo su recorrido una vegetación de ribera característica y riega las huertas y los cultivos de membrillo de la zona.